Un café con el diseñador Ángel Valiente

Red tiene un café con el diseñador Ángel Valiente

Pocas veces sucede que, buscando información sobre un diseñador en Internet, aparezca citado en reseñas de revistas musicales. Y no en cualquier revista, sino en Neo2 o Rockdeluxe, la que fuera canon de la buena música para toda una generación que antes llamábamos “gafapasta”. Pero es que todo en Ángel Valiente es excepcional: este diseñador se formó en la Politécnica de Valencia y Elisava, para acabar en el equipo de reputadas firmas del norte de Europa. Y es que parece llevar en la sangre el diseño nórdico y el racionalismo centroeuropeo, pese a haber nacido en Cuenca y haberse formado a orillas del Mediterráneo. Ángel Valiente, además de músico amateur (cada vez más profesional, eso sí) es un diseñador con unos valores muy claros y que tras una experiencia en estudios de Berlín y Oslo así como con uno de nuestros diseñadores más minimal, Francesc Rifé, empieza ahora una trayectoria en solitario, con las cosas muy claras. Compartimos con él un café y una animada charla.

¿Lo de elegir Berlín y Oslo para trabajar, tiene que ver con tu estilo austero y funcional o, al contrario, este es fruto de esa experiencia?

Hay un poco de las dos cosas. Parte de la decisión de ir a Berlín fue porque veía que mi trabajo podía encajar más allí que en lo que se estaba haciendo en Barcelona en ese momento a nivel de estética pero también a la hora de entender el diseño. Pero también es cierto que una vez me mudé a Berlín y empecé a trabajar con New Tendency aprendí un lenguaje más minimalista y racional que, en el fondo, luego vi que era lo que me interesaba. Para mí es muy importante mirar atrás, recuperar la tradición del movimiento moderno, también en España (no solo por el norte de Europa), con el GATCPAC y luego con Miguel Milá. Me gusta entroncar con esa especie de Bauhaus española que, me da la sensación, pasó desapercibida. También trato de aunar esa tradición con un lenguaje más contemporáneo, con mucha influencia de diseñadores actuales, en cómo utilizan los materiales y el color de estudios y empresas por las que he pasado.

¿Qué te aportó la experiencia en dos estudios con caracteres tan distintos como New Tendency y el ahora extinto Stokke Austad?

En New Tendency aprendí a trabajar de una forma muy distinta a lo que yo imaginaba era un estudio “convencional”. Este era una mezcla entre estudio, con editora, pero a la vez muy abiertos a todo tipo de colaboraciones con marcas comerciales. Allí aprendí a trabajar con una visión del diseño muy conceptual, con un lenguaje muy honesto y limpio, dando prioridad a la funcionalidad por encima de otros valores más pirotécnicos. También aprendí una forma muy profesional de trabajar: de gran compromiso con todas las partes del proceso de diseño. Fui el primer diseñador en trabajar allí, llegué que el estudio llevaba un par de meses. Para mí fue muy interesante participar de la energía del principio, de crear un nuevo proyecto. En Stokke Austad, descubro una mayor influencia del diseño nórdico tradicional, más cálido, con colores básicos, con una forma de trabajar basada en la tradición. En este estudio trabajé de project manager, tenía personas a mi cargo, etc. También participaba más en el diseño del concepto, tenía más poder de decisión.

¿Por qué volviste a Barcelona? ¿Echabas de menos esto?

Salió la posibilidad de trabajar en Barcelona, con Francesc Rifé y después de 5 años por Europa me apetecía volver. El estudio noruego también se separaba, uno de los socios se incorporaba a una gran empresa de sillería así que decidieron cerrar el estudio. Era el momento para hacer un cambio de rumbo. Cuando vine aquí con Francesc he trabajado en todo tipo de proyectos con él, de industrial, pero también interiorismo y arquitectura efímera. Tenemos muy buena relación pero al cabo de una temporada sentía que necesitaba más tiempo para dedicarle a los proyectos. Algo imposible en su estudio, con el volumen de trabajo que tiene. Lo hablé con Francesc y lo entendió perfectamente, de hecho hasta me animó a seguir este camino y seguimos manteniendo una buenísima relación.

La Taipei lamp del diseñador Ángel Valiente
La tab chair del diseñador Ángel Valiente.

Hace apenas tres meses que empezaste tu propio estudio. Aunque es pronto, ¿cómo valoras esta nueva etapa? ¿Tienes algún proyecto en marcha?

Tengo un par de proyectos que están pendientes. Estoy desarrollando unos sofás con dos empresas y en conversaciones con otras empresas para desarrollar otros conceptos pero no quiero decir nada, que es muy pronto y no quiero gafarlo.

Pista: ¡son #Redmembers!

¡Sí! (risas). Con el tiempo también me gustaría editar algunas piezas propias. 

Por cierto, que hemos visto que en el diseño de la mesa Thym incorporas sistemas de ensamblaje de la tradición de la carpintería japonesa, que no incluyen tornillos, sino que se basan en las propias formas de las piezas. ¿Es una cuestión de experimentación con los materiales o estás buscando una producción más sostenible?

Ahora mismo el tema de la sostenibilidad en el diseño debería darse por hecho. Aspiro a que mis objetos tengan calidad, con un ciclo de vida muy largo, que consiga romper la lógica del consumo que una parte del mobiliario también tiene. E incorporar esos aspectos en el diseño y la producción, claro: trabajar con materiales y productores locales, materiales que sean respetuosos con el medio ambiente y también conseguir que las personas involucradas tengan una compensación económica justa, por supuesto. Aspiro a poder incorporar todos estos elementos a la hora de producir mis piezas. Por el momento, estoy buscando proveedores en Barcelona que cumplan con esos requisitos. En definitiva, se trata de utilizar el diseño como herramienta de dinamización económica. En muchos estudios, cuando se realizan proyectos de interiorismo se compra mucho mobiliario de fuera, generalmente por razones económicas, creo que resulta más sostenible crear mobiliario con un precio asequible pero que también aporten algo desde un punto de vista de diseño. Desde mi humilde opinión, creo que podría aportar algo nuevo en ese sentido.

¿Y quién es Karen Koltrane y por qué te hace salir en revistas musicales?

Karen Koltrane es un proyecto musical que empecé cuando estaba viviendo en Berlín. Empecé a componer canciones y a grabarlas en casa, con sintetizadores. Salió a la luz con Joaquín Pascual, que es un productor español, y me escribieron del sello Foehn Records para sacar el disco. Ha ido muy bien desde el principio. Tocamos en el Primavera Club, que fue nuestro primer concierto. Luego en el Emergència Festival, en el CCCB. Tocamos con Los Planetas en la Sala Apolo hace un mes y tenemos un concierto previsto para el próximo otoño en Razzmatazz… Intento compaginar la música con el diseño pero ahora mismo lo tengo un poco apartado.

La mesa thym del diseñador Ángel Valiente
La mesa thym incorpora sistemas de ensamblaje de la tradición de la carpintería japonesa

¿La música o el diseño? ¡No nos asustes!

Sí, sí, tengo apartado el proyecto musical, no el diseño.

Por cierto que el nombre procede de un disco de Sonic Youth, tocas con Los Planetas… ¿No son referencias un poco 90s para alguien tan joven?

¡Eso parece! Pero también me gustan cosas actuales. Aunque parece que le intereso a los músicos de esa generación… Joaquín Pascual, que es cantante de Mercromina y de Surfin’ Bichos y mi productor, es el padre de una compañera mía de la Universidad. Desde siempre se interesó por lo que hacía y me decía que tenía que grabarlo. Pero yo no le hacía caso, hasta que por fin en Berlín me decidí. Luego llegó a manos de Jota de Los Planetas, ¡y le encantó! Estoy hablando con él ahora porque está produciendo el disco de Soleá Morente, la hija de Enrique Morente, y me ha pedido una colaboración, que le meta unos “sintes”. La verdad es que me llevo muy bien con él y está yendo todo muy bien. No me lo esperaba. Soy autodidacta total, me compré un sintetizador y empecé a grabar cosas. Supongo que lo que tiene de especial mi música, la estructura de mis canciones, viene de no haber aprendido nunca solfeo…

Y para acabar esta charla entre el diseño y la música, no podemos evitar pedirle a Ángel que nos “diseñe” una playlist, a lo que accede encantado y que entrega apenas una hora después de esta conversación. “He pensado que estas canciones son ideales para hacer más llevadero el trabajo con este calor”, dice. ¡Esperamos que os inspiren!

 

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