El estudio de Barcelona Lagranja Design cumple ahora 15 años. A lo largo de su trayectoria han alternado el diseño de producto, con mobiliario e iluminación diseñados para algunas de las marcas más prestigiosas nacionales e italianas, con un mayor foco en los proyectos de interiorismo que ya desarrollan en Turquía, Singapur o Hong Kong. Charlamos con sus fundadores sobre este salto a la internacionalización y sobre el diseño de producto, en el que despuntan por haber creado su propia editora (Lagranja Collection) adelantándose a muchos otros estudios que optaron por esta aventura.

¿Cómo empieza la aventura de Lagranja?
Empezamos hace 15 años. Los dos fundadores, Gerard Sanmartí y Gabriele Schiavon, nos conocimos en Fabrica, el laboratorio de diseño y comunicación de Benetton en Treviso. Tras una aventura que nos llevó a Hawaii, decidimos fundar un estudio en Barcelona. El azar quiso que nos instaláramos en la calle La Granja del barrio de Gràcia. Nos resultó divertido llegar desde la Fabrica (un lugar cuadriculado y ordenado) a la Granja (un espacio más espontáneo y asilvestrado). Así que bautizamos el estudio con ese nombre… ¡Y hasta hoy! Con el tiempo hemos ido sumando diseñadores de producto e interioristas, ahora contamos con un equipo de unas doce personas, muy profesionales y entregadas. Por eso no solemos firmar ningún proyecto (ni esta entrevista) con el nombre de los fundadores. Al final, todo lo que hacemos es fruto del trabajo en equipo.

Sabemos que os negáis a reconocer un “estilo” característico de vuestro trabajo…
Uno de los principios a los que nos mantenemos más fieles es a tratar de no repetirnos ni en el diseño de producto ni en los proyectos de interiorismo. Aunque sí que hay algunas características de nuestro trabajo que lo hacen identificable. Por ejemplo, trabajamos los espacios para que tengan un componente narrativo, para que expliquen historias, en definitiva. Los mismos principios guían nuestro trabajo en diseño de producto. Queremos sorprender sin abrumar y, sobre todo, no aburrir nunca.

En los últimos años habéis iniciado un proceso de internacionalización, ¿cómo se ha producido?
No nos atreveríamos a llamarlo “proceso de internacionalización” porque no se ha planificado, ha sido fruto de la casualidad. Es cierto que trabajamos mucho en Asia, especialmente en Hong Kong y Singapur. Visitamos Hong Kong en un viaje organizado por el Barcelona Centre de Disseny. Allí conocimos a Gemma Fletcher con la que tuvimos buena sintonía. Empezamos a trabajar con ella en proyectos en Hong Kong y, más tarde, sería responsable de la oficina allí. Las circunstancias han querido que esa colaboración con Fletcher tuviera que terminar, pero ahora estamos en camino de disponer de una oficina en Singapur. A día de hoy, también disponemos de una oficina en Estambul, donde también trabajamos a menudo.

Los proyectos de interiorismo más reciente se centran en restaurantes, hoteles y demás espacios de restauración. ¿Por qué optáis por este tipo de proyectos?
En los últimos años hemos colaborado mucho con un chef, Nandu Jubany, que además de buenísimo en su trabajo es amigo nuestro. Colaboramos en sus restaurantes en Catalunya y, a partir de ahí, estamos muy orgullosos de que nos escogiera como compañeros de viaje en su aventura a Singapur, donde hemos diseñado ya tres espacios. También estamos trabajando en su próximo restaurante en Barcelona. En Estambul también colaboramos con uno de los mayores grupos de restauración en Turquía para los que ya hemos diseñado tres establecimientos (y ahora hemos iniciado una nueva colaboración). A partir de ahí, supongo que funciona el “boca a oreja” y otros empresarios del sector nos contactan para este tipo de proyectos.

Fuisteis muy pioneros, al menos en el ámbito nacional, de desarrollar vuestra propia editora: Lagranja Collection. ¿Cómo os decidisteis a lanzar la marca?
Hace unos años, lanzamos Lagranja Collection, nuestra marca para editar y vender el mobiliario que diseñamos en el estudio. La primera colección fue la Basic pero el primer catálogo tenía también otras piezas. Ahora vamos a lanzar una segunda edición en la que añadimos el que será nuestro primer mobiliario para exterior. La idea detrás de esta iniciativa, además de producir nuestro mobiliario y tener control sobre cómo se produce y distribuye, es ampliar la marca de Lagranja Design. Es una forma de complementar nuestra marca y, esperamos, que esta faceta del estudio crezca con los años. Recientemente hemos lanzado nuestra primera colección de mobiliario exterior. Como muchos de nuestros productos, la primera colección de mobiliario de exterior del estudio, Bold Collection, nace fruto de necesidades detectadas en sus proyectos de interiorismo.

Habéis colaborado con empresas como Foscarini, Poltrona Frau, en Italia o editoras nacionales como Santa & Cole, Metalarte, entre otras, en nuestro país. Sin embargo, parece que os habéis centrado más en vuestra marca en los últimos años…
Lo cierto es que más que concentrarnos en nuestra propia marca, la mayor parte de los esfuerzos del estudio se han dedicado a los proyectos de interiorismo. De estos, han ido surgiendo necesidades de mobiliario que hemos desarrollado después a través de nuestra marca. ¡Pero no nos hemos olvidado del diseño de producto ni mucho menos! De la misma forma, en todos los espacios que diseñamos nos gusta introducir piezas únicas que producimos con mucho cariño en nuestro taller. La verdad es que echamos en falta colaborar con otras empresas. Lagranja Collection es una especie de laboratorio de ideas donde podemos trabajar con libertad y al ritmo que los proyectos imponen.

Entonces desarrollar producto para otras empresas, ¿qué os aporta?
El encuentro con empresas siempre aporta nuevas ideas y un punto de vista distinto. Además de los recursos y el know how que atesoran las grandes editoras, claro. El diálogo que se crea es siempre interesante. Es el caso de nuestra experiencia con Mobles114, para el que diseñaos Forc, un perchero de madera inspirado en los bastones. Nosotros iniciamos un desarrollo bajo ese concepto, pero el diseño final es fruto de muchas conversaciones con ellos. Algo similar sucedió con Santa & Cole. Con ellos diseñamos Key (un aparcamiento de bicicletas) y la silla Belloch. La silla es fruto de una investigación con los materiales, ya que buscábamos un plástico reciclado. Creemos que sigue manteniendo su relevancia. También trabajamos hace mucho tiempo en una lámpara para Marset, era muy innovadora ¡demasiado! Ahora hemos vuelto a estar en contacto con ellos porque tanto ellos como nosotros queremos volver a trabajar juntos.