Un texto de Dra. Pilar Mellado para la revista Experimenta

Pedro Miralles Claver (Valencia, 1955-1993) inició su andadura por el mundo del diseño industrial durante los primeros años de la década de los ochenta.

Tras finalizar sus estudios de arquitectura, y después de trabajar unas temporadas para el famoso diseñador de moda, Jesús del Pozo, funda su propio estudio de diseño en la calle Canillas de Madrid, al que bautizó con el nombre de Nuevas Manufacturas (NMF). Emplazamiento donde el diseñador dio vida a cada uno de sus 42 proyectos, entre ellos el aquí presentado, Sillón 115.

Esbozo del El sillón 115 de Pedro Miralles

Esbozo del Sillón 115

El sillón 115 de Pedro Miralles

El sillón 115.

El Sillón 115 fue editado en 1986 por el reconocido galerista de Valencia, Luis Adelantado. Un pieza que, si bien no consiguió ser comercializada y distribuida a escala, tal y como lo lograron algunas de sus otras obras, sí se trata de una pieza cautivadora a la par que atractiva, gracias a su precisión estética y capacidad lúdica y funcional. Aspectos que vienen definidos, tanto por la sencillez de sus formas, como a la robustez de su conjunto al mismo tiempo que por el preciado confort que ofrece al usuario.

Este último debido a la precisa disposición del asiento y el respaldo, invitando ambos a un descanso total del usuario al que se le ofrece una posición de semitumbado con la que parece emular la butaca de un tren a alta velocidad. Esta última sensación, funcional y visual, es fruto de una influencia directa por parte del denominado bolidismo italiano, cuyo objetivo era transmitir la sensación de velocidad al usuario a través del perfil formal del objeto, incluso sin que se hiciera uso directo de él. Características a las que debemos sumar la sobriedad y calidad material con la que Miralles solía dotar a cada una de sus piezas, dejando el acabado final en manos del propio usuario.

Así pues, robustez, confort y dinamismo son aspecto que definen el Sillón 115, características que el historiador y amigo de Pedro Miralles, Arturo Ruiz, supo identificar para redactar con precisión el texto dedicado al conjunto, que el diseñador le solicitó. Texto en el que Ruiz, ensalzó el valor de su confort sin menoscabar su significado estético, logrando definir al detalle la razón de ser del objeto. “Quien busque un sitio confortable para descansar un rato y estar sin hacer nada, se fijará en este sillón”.

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